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Hidrocarburos

Qué hay detrás del acercamiento entre Rusia y Arabia Saudita que incluye ventas millonarias de armamento ruso a Riad

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Fue una visita histórica y la reunión de los dos principales países exportadores de petróleo del mundo. Pero además los analistas creen que el encuentro entre el rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita y el presidente ruso Vladimir Putin en Moscú puede redibujar el esquema de aliados en Medio Oriente.
 
El rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita y el presidente ruso Vladimir Putin en MoscúEl rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita y el presidente ruso Vladimir Putin en MoscúPor una parte, la dimensión de los acuerdos firmados muestra todo lo que estaba en juego: en cuestiones de energía y petróleo la cifra se acercó a los US$1.000 millones y aún está pendiente cerrar un trato de comercio de armas cercano a los US$3.000 millones.
 
Sin embargo, aunque comparten intereses en el tema energético, hay un asunto de política exterior en el que a Moscú y a Riad los separa un abismo: Siria.
 
Mientras la presidencia de Vladimir Putin apoya al gobierno de Bashar al Asad, Arabia Saudita ha estado desde el principio en el bando contrario.
 
"Sin duda, el Kremlin quiere mostrar esta visita como el símbolo de su éxito en la intervención en Siria, en términos de revivir la influencia rusa en Medio Oriente", explica la corresponsal de la BBC en la capital rusa, Sarah Rainsford.
 
Sin embargo, para otros la visita no es otra cosa que la confirmación de la estrategia que viene desplegando Riad desde hace varios años y que consiste en diversificar sus alianzas económicas y militares.
 
Para algunos analistas, el objetivo de Moscú con la visita del monarca saudita es mostrar el éxito de la intervención rusa en Siria.
 
E incluso de cambio social. Hace poco el rey Salman abolió la prohibición de conducir que pesaba sobre las mujeres.
 
Y según los expertos, eso significa que si tales cambios profundos son posibles la monarquía saudita también podría cambiar la histórica relación con su principal aliado: Estados Unidos.
 
"Estos acuerdos le permiten a Arabia Saudita depender menos de Estados Unidos, especialmente después de que tras el gobierno de (el anterior presidente) Barack Obama esa influencia se haya reducido bastante en comparación con las seis décadas anteriores y no genere la misma confianza", le dice a BBC Mundo el analista Yuri Barmin, experto del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia.
 
"Romper el hielo"
 
De acuerdo a la agencia estatal de noticias rusa RIA Novosti, Putin aseguró que la visita del rey Salman era un momento clave en la historia reciente del país, a lo que el monarca respondió con la misma efusividad.
 
"Nuestro ánimo es fortalecer las relaciones entre ambos países en los deseos comunes de paz y seguridad y en el desarrollo de la economía mundial", dijo el rey, de 81 años, quien viajó a Rusia con una comitiva de 1.000 personas.
 
En los papeles parecía una reunión más, incluso con las anécdotas propias de cualquier cumbre bilateral: el miércoles, cuando Salman bin Abdulaziz descendía del avión que lo traía de Riad hacia la pista del aeropuerto moscovita de Vnukovo, la escalera eléctrica dorada se averió y el monarca tuvo que bajar los escalones uno por uno.
 
Pero eso no le enfrió la mano para firmar los acuerdos.
 
Tal vez el más importante fue el sello bilateral a la creación de un fondo común de un millón de dólares para proyectos de energía.
 
"Tanto Rusia como Arabia Saudita, dos de las potencias en la producción de petróleo, han sufrido mucho con la baja del precio del barril. Y se necesitan mutuamente para estabilizar los precios", señaló Helima Croft, jefe de estrategia del Royal Bank de Canadá, a la cadena estadounidense NBC.
 
Arabia Saudita ha liderado una coalición internacional contra el actual gobierno de Yemen.
 
Además, la economía rusa ha sufrido bastante con las sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea tras la anexión de Crimea en 2014.
 
"Lo que es cierto es que hace menos de tres años era impensable que Rusia cooperara con la OPEC (la Organización de Países Exportadores de Petróleo) y ahora el país prácticamente copreside la organización", agrega.
 
Para algunos analistas la visita tiene más simbolismo que efectos concretos y ha servido para romper el hielo entre ambos países.
 
"Arabia Saudita no tuvo relaciones diplomáticas con Moscú sino hasta la caída de la Unión Soviética en 1991. Y desde entonces, influenciado por su cercanía con EE.UU., lo había mirado siempre con desconfianza", explicó Barmin.
 
Aunque eso ha cambiado con los años. Como señala el analista, ya en años anteriores se habían firmado acuerdos más grandes en términos comerciales y de alcance político.
"Pero ahora esta visita puede ser la forma en que ellos muestran que 'rompen el hielo' e inician una relación más clara y de más confianza", agregó.
 
Armas y futuro
 
Pero uno de los interrogantes que abre la situación es cómo queda EE.UU., quien tiene en Arabia Saudita a su principal aliado en Medio Oriente -situación que se fortaleció de nuevo con la llegada de Donald Trump-, en el nuevo panorama.
 
Cuando Salman bin Abdulaziz descendía del avión que lo traía de Riad hacia la pista del aeropuerto moscovita de Vnukovo, la escalera eléctrica dorada se averió y el monarca tuvo que bajar los escalones uno por uno.
 
"Lo que debe quedar claro es que este movimiento es parte de la estrategia de cambio de Arabia Saudita, de diversificar su financiamiento y sus alianzas alrededor del mundo", escribió Jane Kinninmont, la experta en temas de Medio Oriente y norte de África del think tank británico Chatham House, en un documento que hizo llegar a BBC Mundo.
Y esa ampliación del catálogo le permite además negociar en otros términos. "Eso incluye encontrar socios como Rusia, que evitan hacer preguntas sobre temas incómodos como los derechos humanos dentro del país", agregó la especialista.
 
"Pero en ningún momento eso significa que va a cambiar de bando. Significa que va a cooperar con Rusia en temas de energía y tal vez en algunos acuerdos de venta de armas. Puede ser que el mensaje conjunto que quieren enviar a EE.UU. es que ellos no son el único actor en la región".
Y es el tema de las armas donde más se han levantado suspicacias. En esta visita no se confirmó la firma de ningún documento final, pero si varios preacuerdos que suman unos US$3.000 millones.
 
Que incluyen la construcción de una fábrica de producción Kalashnikov en Arabia Saudita y la venta de baterías antimisiles S-400.
Y la preocupación radica en que Rusia esté armando aún más a Arabia Saudita, que lidera el asedio a Yemen desde hace dos años y que ha dejado a 12.000 civiles muertos y millones de desplazados.
 
 
Arabia Saudita es el principal país exportador de petróleo del mundo.
 
"Primero ninguno de esos acuerdos se concretó y son más bien algo así como preacuerdos que deberán ser refirmados en otras reuniones", explicó el experto ruso.
 
"Pero no es un tema que desde mi punto de vista preocupe. Tal vez el principal objetivo de Arabia Saudita es conocer la tecnología que usan los rusos para armar a los sirios, que finalmente son apoyados por Irán, su principal enemigo", agregó.
 
Sin embargo, en el principal tema que los separa, la cruenta guerra en Siria, ni Moscú ni Riad dieron pistas sobre lo conversado.
 
"Lo que me parece es que Arabia Saudita espera que el apoyo ruso a Al Asad obligue a que el gobernante sirio no dependa exclusivamente de Irán, que es su archienemigo. Pero lo que sí queda claro es que los sauditas no van a cambiar la forma de pensar de los rusos frente a esto", concluyó Kinninmont.

 

BC Mundo

 

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