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  • ¿Cuáles son las causas de los cortes de luz intermitentes que se vienen reportando?

    Los expertos señalaron que los principales inconvenientes radican en problemas de infraestructura por confiabilidad de la red de energía eléctrica.
    Con un panorama en el que la demanda de energía creció más de 5%, según lo reportó XM, y en donde usuarios han presentado quejas de cortes intermitentes, vale preguntar a qué se deben y cómo se pueden hacer ajustes de prevención.
     
    Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), explicó que los cortes de energía eléctrica surgen por múltiples factores, por ejemplo, fallas en el sistema eléctrico nacional o local, mantenimientos programados o deslastre de carga.
     
    “El deslastre de carga hace referencia a que la demanda de energía de los hogares se desconecta de la red automáticamente por condiciones de estrés de las redes o alerta del sistema de potencia. En algunos casos, esta desconexión puede ser programada ante fallas en la red eléctrica o para garantizar condiciones que busquen la seguridad del sistema interconectado nacional”, agrega. Y aunque la demanda incrementó 5% en el país, en la zona Caribe se registraron incrementos de hasta 11% a lo largo del año, esto como respuesta a la ola de calor que llega con el fenómeno de El Niño.
     
    Pero hay otro factor de incidencia de alta relevancia, se trata de la infraestructura. “considerando el déficit de infraestructura de energía eléctrica, particularmente en las redes de distribución que atienden los Operadores de Red incumbentes, se han generado problemas en la confiabilidad de la red y por ello se han presentado estas desconexiones de carga, interrupciones del servicio o cortes programados para garantizar la seguridad del sistema interconectado nacional”, explicó Castañeda.
     
    Con este factor coincide el presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), Juan Ricardo Ortega, pues señaló que la norma en Colombia es vieja, porque cualquiera puede obstaculizar los proyectos de infraestructura de energía eléctrica, “llevamos desde el año 2018 sin poder terminar lo que se necesita, al menos en Bogotá por mil razones”.
     
    “Con suerte en 2026 puede que estén, pero se va a presentar un desfase de lo que el país sabe que necesita desde hace ocho años a lo que va a poder tener en seis años, porque no logran ponerse de acuerdo y no hay mecanismos de solución”.
     
    Lo que se puede hacer
     
    Para Castañeda, es fundamental la inversión y ejecución tanto en redes de distribución como en redes de transmisión para garantizar que la energía eléctrica generada llegue a abastecer la demanda; por ello, la regulación ha establecido mecanismos para el aumento de estas inversiones a través de la Resolución Creg 015 de 2018, en las nuevas obras que se establezcan a nivel de la transmisión nacional y regional a través del Plan de Expansión de Referencia en Generación y Transmisión elaborado por la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme).
     
    Ortega advierte que, aunque hay reserva de energía suficiente, y que “tanto Guavio como Guatapé están sobre 88%”, con las olas de calor que acompañan el fenómeno de El Niño se pueden presentar inconvenientes en la costa porque no hay suficientes líneas de transmisión.
     
    El crecimiento de la demanda mundial de energía repuntará en 2024 tras ralentizar
     
    Se prevé que la actual crisis energética y la recesión económica ralenticen el crecimiento de la demanda mundial de energía en 2023, pero un repunte probable en 2024 significa que es necesario desarrollar más capacidad renovable, según lo aseguró la Agencia Internacional de la Energía (AIE). La tasa de crecimiento mundial del consumo energético se ralentizará hasta situarse ligeramente por debajo de 2% en 2023, frente a 2,3% de 2022, también por debajo de la media quinquenal de 2,4% anterior a la pandemia.
     
    Por Juliana Arenales para LaRepública.
     
  • Análisis - Generación térmica

    Planta Termoeléctrica SochagotaPlanta Termoeléctrica SochagotaPor: Emilio Sardi

    De 4.558 MW de generación solar y 1.014 MW de eólica programados para 2023, apenas entraron en operación 207 MW de la primera.

    En recientes columnas vaticiné que en un par de años Colombia reconocería la urgencia de ampliar seria y rápidamente su capacidad de generación con plantas termoeléctricas, pero no hubo que esperar tanto. Bastó un veranito para que el país entero entendiera que la generación térmica es esencial para el abastecimiento eléctrico de Colombia, y que su capacidad ya llegó al límite. Hoy es evidente que es indispensable ampliar esta capacidad, y hacerlo rápido.

    El apagón de 1992 hizo clara la necesidad de afirmar con termoeléctricas nuestra matriz de generación, y hoy el 30 % de la capacidad total es térmica. Sin embargo, el que el despacho permanente en los últimos días de todo el parque térmico, fruto de la caída en los niveles de los embalses, a duras penas haya alcanzado para atender la demanda nacional, dejándonos cerca del racionamiento, demuestra palmariamente que, como apoyo a la oferta, nuestra capacidad de generación térmica llegó al tope.

    Pero el problema no es solamente de respaldo. También está la falta de capacidad total de generación, pues mientras que la demanda viene creciendo a ritmos muy superiores a los proyectados en el fantasioso plan de expansión eléctrica que este gobierno heredó, la expansión ni se está cumpliendo ni se va a cumplir. Según ese plan, para 2050 la capacidad instalada debería pasar de 18.777 a 42.709 Megavatios, y 18.254 MW del incremento corresponderían a energías renovables no convencionales (ERNC), eólica y solar. Basar la expansión de la capacidad en las ERNC, genera dos problemitas. El primero es que, como estas generaciones, además de costosas y lesivas al medio ambiente, no son confiables, su capacidad real raramente asciende al 25% de la teórica. O sea que representan una expansión equivalente a apenas unos cuatro o cinco mil MW de generación firme.

    El segundo es que como esas plantas deben instalarse donde hay sol o viento, requieren de costosos sistemas de transmisión que, dado el abuso que hay con las consultas populares, son de muy lenta, o imposible, construcción. Así, de 4.558 MW de generación solar y 1.014 MW de eólica programados para 2023, apenas entraron en operación 207 MW de la primera. Ya son varios los proyectos incluidos en ese plan de expansión que han sido abortados y, seguramente, seguirán otros. Es evidente la urgente necesidad de acelerar la instalación de la generación térmica contemplada en la parte realista de ese plan de expansión.

    Se acabó el tiempo, y Colombia no puede darse el lujo de vivir un futuro racionamiento eléctrico por atarse a esquemas de generación utópicos, desaprovechando la seguridad y firmeza que le da al sistema la generación térmica. Y surge la pregunta: Si Colombia envía su carbón hasta a China, para alimentar sus térmicas, ¿por qué no usa su carbón para generar electricidad en la Costa, cerca de la mina, rebajándoles enormemente los costos de generación y transporte a los habitantes de esa maltratada región?


    Fuente: Portafolio.co

  • El carbón fue fundamental para mitigar riesgos de apagón: FENALCARBÓN Y ANDEG

    Los gremios destacan que, gracias a la logística de abastecimiento de energéticos como el carbón, el parque térmico le cumplió al país llegando a un máximo de generación de 120 GWh-día para atender hasta el 56% de la demanda de energía eléctrica, siendo fundamental para que el país no se apagara.

    Bogotá, 15 de mayo de 2024. Tras el pronunciamiento sobre el fin del Fenómeno de El Niño y el anuncio de las agencias meteorológicas internacionales que señalan un pronto tránsito hacia La Niña, con la recuperación gradual del nivel de los embalses, la Federación Nacional de Productores de Carbón (FENALCARBÓN) y la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) resaltan el rol del carbón como un energético fundamental para la generación térmica, que permitió que este sector le cumpliera al país durante la fuerte coyuntura por estrés hídrico al abastecer de forma segura y confiable la demanda de electricidad, demostrando una vez más que es el respaldo firme del Sistema Interconectado Nacional.

    Así mismo es importante resaltar que la generación térmica a carbón pasó de aportar 5.70 GWh-día en promedio durante el mes de abril de 2023, hasta llegar a un promedio de 33 GWh-día durante el mismo mes en 2024.

    Durante los meses en que se presentó el Fenómeno de El Niño, el promedio de generación diaria a carbón fue de 30 GWh-día, con un consumo alrededor de 430 mil toneladas mensuales. Además, en el periodo más crítico (marzo y abril 2024) la generación a partir de este recurso energético alcanzó su máximo, 37GWh-día, que correspondió a cerca del 20% de la demanda nacional y representó un consumo de 18.000 toneladas al día, minimizando el riesgo de desabastecimiento de electricidad en Colombia y contribuyendo, a su vez, a dinamizar la industria del carbón en los departamentos de Boyacá, Córdoba, Cundinamarca, Santander y Norte de Santander generando más de 250.000 empleos entre directos e indirectos.

    De cara al futuro, FENALCARBÓN y ANDEG destacan que el carbón continuará siendo un energético confiable para el respaldo y soporte en el suministro de energía eléctrica en el marco de la Transición Energética, siendo esta la oportunidad para adoptar la tecnología necesaria que permita realizar un aprovechamiento responsable de los combustibles fósiles, a través de la gestión de las emisiones. Un ejemplo de ello son las tecnologías CCUS y el blending de combustibles como biomasa - carbón, residuos - carbón, solar – carbón, en el marco del cumplimiento de las metas para lograr la carbono neutralidad a 2050 en el país.

    Paisminero.co / CP

  • Por qué Estados Unidos se ha convertido en la capital del apagón del mundo desarrollado

    Los cortes de energía han aumentado un 64 % desde principios de la década de 2000, mientras que los cortes relacionados con el clima se han disparado un 78 %.
    Apagones continuos, casas congeladas y precios de la electricidad por las nubes. Hace algunas décadas, los cortes de energía en grandes extensiones de los Estados Unidos eran relativamente raros y normalmente se considerarían eventos de cisne negro. Desafortunadamente, los apagones masivos ahora se han convertido en una característica habitual de la vida estadounidense moderna. Los cortes de energía han aumentado un 64 % desde principios de la década de 2000, mientras que los cortes relacionados con el clima se han disparado un 78 %. Según un análisis, Estados Unidos ahora registra  más cortes de energía  que cualquier otro país desarrollado, y las personas que viven en la parte alta del Medio Oeste pierden energía durante un promedio de 92 minutos cada año en comparación con solo 4 minutos en Japón.
     
    El cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos son en gran parte los culpables de esta triste situación. Pero EE. UU. no es un caso excepcional, ya que Europa siente los efectos adversos de un clima que cambia rápidamente con la misma intensidad, si no peor, que EE. UU. Una mirada más cercana al problema revela que un combustible podría estar en el centro del enigma : gas natural. 
    En las últimas dos décadas, la revolución del esquisto desató una avalancha de gas natural barato y facilitó la transición del país de la generación a carbón a las plantas de gas natural. De hecho, el gas natural es ampliamente promocionado como el 'combustible puente' a medida que el mundo se aleja gradualmente del carbón como el principal combustible utilizado para generar electricidad gracias a las energías renovables gracias a que el gas natural tiene un perfil de emisiones mucho más limpio que el carbón. El gas ahora representa ~ 41% de la generación de energía de EE. UU.,  más del doble de  su participación en la combinación energética de Europa en 19.6%.
     
    La dura realidad es que las plantas de gas natural, incluso las relativamente modernas, están demostrando tener la peor tasa de fallas cuando se enfrentan a condiciones climáticas extremas en comparación con otros métodos de generación. Durante el Arctic Blast del año pasado, las unidades de gas representaron el 63 % de las  fallas  , mientras que representan solo el 44 % de la  capacidad instalada total . La vasta red de gasoductos y plantas de gas del país, la más grande del mundo, y las regulaciones que los rigen simplemente nunca se diseñaron ni construyeron sin tener en cuenta las realidades del clima extremo. Las instalaciones de gas no están preparadas para el invierno de manera uniforme, y muchas dependen de gasoductos únicos para el suministro. Mientras tanto, muchos generadores carecen de la capacidad de quemar un combustible alternativo o tener gas de respaldo a mano en caso de emergencias. 
     
    Lo que es más alarmante, incluso las mejores instalaciones generadoras de gas muestran un alto grado de vulnerabilidad. Interconexión PJM LLC es el operador de la red eléctrica más grande del país, que atiende a 65 millones de personas en 13 estados y Washington, DC, o alrededor de una quinta parte de los estadounidenses. La red de la empresa generalmente se considera una de las más confiables del país gracias a sus amplias reservas operativas y sus ricos depósitos de gas de esquisto. Durante la explosión invernal del 23 de diciembre de 2022, PJM llamó a una "acción de emergencia de máxima generación", lo que significa que se suponía que las plantas de reserva funcionarían a máxima potencia. Mientras que casi el 20 % de esas plantas de gas funcionaron al 100 % o más durante al menos una hora, más del 20 % nunca superó ni siquiera la mitad de su capacidad, mientras que muchas cayeron al 0 % de producción en algún momento durante la emergencia. La portavoz de PJM, Susan Buehler, admitió que el desempeño de la generación durante la tormenta " no fue aceptable " y agregó: "Lo que necesitamos, y en lo que estamos trabajando con todas nuestras partes interesadas, reguladores y legisladores, es que todos nuestros recursos funcionen cuando se les solicite”.
     
    Eso sí, PJM en realidad se desempeñó mejor que muchas redes vecinas, muchas de las cuales informaron interrupciones o apagones generalizados de electricidad, lo que hace que uno se pregunte cómo las redes múltiples, altamente fragmentadas y envejecidas del país lograrán mantenerse a flote mientras los estadounidenses continúan consumiendo cantidades cada vez mayores de energía. electricidad. Durante la crisis, una gran cantidad de plantas de gas de ciclo combinado de nuevo modelo fallaron, y algunas informaron problemas mecánicos, fallas en el arranque debido a personas familiarizadas con las operaciones y documentos oficiales. Otros no pudieron obtener los pozos congelados de combustible, la caída de la presión en las tuberías o las fallas en las estaciones de compresores. Otros no pudieron obtener gas porque son abastecidos por tuberías de servicios públicos que priorizan primero a los hogares y las empresas.
     
    “ Esa es una crisis que se avecina. Se acerca mucho más y mucho más rápido de lo que pensé hace un año cuando dije por primera vez que nos enfrentábamos a una crisis de confiabilidad”, dijo Mark Christie, miembro de la Comisión Federal de Regulación de Energía, a Bloomberg.
     
    Más energías renovables y actualizaciones de red
     
    Algunos expertos sugieren que ampliar la infraestructura de gas existente puede ayudar a resolver el problema. Muchos, sin embargo, creen que las actualizaciones de la red y la incorporación de más energía renovable es la solución a largo plazo.
     
    Durante décadas, Estados Unidos ha dependido de una red eléctrica obsoleta que es cada vez más inestable, con fondos insuficientes e incapaz de llevarnos a un nuevo futuro energético. A pesar de ser el país más rico del mundo, EE. UU. solo ocupa el puesto 13 en la calidad de su infraestructura.
     
    De hecho, nuestra red eléctrica es el eslabón más débil de la transición energética en curso.
     
    Un  estudio  realizado por UC Berkeley y GridLab encontró que será económicamente factible que la energía renovable alimente el 90% de una red confiable para 2035, mientras que solo depende del gas natural para el 10% de la producción anual de electricidad. Desafortunadamente, mientras que las fuentes de energía renovable han crecido dramáticamente en los últimos años, nuestra red eléctrica envejecida es simplemente incapaz de integrarlas completamente en nuestro uso de energía, lo que lleva a que se desperdicie tanta energía potencial.
     
    Pero, como suele ser el caso, el mayor desafío sigue siendo el financiamiento: un  análisis de Wood Mackenzie estimó que costaría la asombrosa cantidad de $ 4.5 billones para los EE. UU. para descarbonizar completamente, incluida la construcción y operación de nuevas instalaciones de generación; invertir en infraestructura de transmisión y distribución, realizar pagos de capacidad, ofrecer tecnología de borde de red orientada al cliente y más. De repente, los $ 13 mil millones que la Administración Biden-Harris, a través del Departamento de Energía de EE. UU. (DOE), ha asignado para mejorar la red nacional parecen insignificantes.
     
    Por Alex Kimani para Oilprice.com
  • Si se llega a generar 20% de capacidad de hidroeléctricas hay riesgo de racionamiento

    La capacidad de generación de energía a partir de reservas hídricas es de 12,60 GW y representa 66% del total de la matríz.
    Según un análisis desarrollado por el analista y docente de la Universidad de Los Andes, Sergio Cabrales, en el caso en el que por la reducción de lluvias durante el fenómeno de El Niño se llegue a generar solo 20% de la capacidad de las hidroeléctricas podría haber riesgo de racionamientos.
     
    El analista explica, basado en el ejemplo de la dinámica de generación durante el fenómeno de El Niño de 2015 y 2016, La capacidad instalada para generar electricidad utilizando gas natural es de 2.89 GW. "Si generamos el 88% de esa capacidad (factor de capacidad), como se hizo durante el fenómeno de El Niño de 2015-2016, tendremos una oferta de 2.54 GWh".
     
    En el caso de la capacidad para generar electricidad con carbón es de 1,68 GWh "Si generamos el 90% de esa capacidad, como en 2015-2016, obtendremos 1.51 GWh", asegura el analista.
     
    Mientras que la capacidad instalada para generar con diésel, energía solar, eólica, bagazo y combustóleo suma 1,89GW. "Si generamos con el mismo factor de capacidad, como en el fenómeno de El Niño 2015-2016, obtendremos 1.24 GWh. Totalizando 5.29 GWh".
     
    Y la capacidad de energía generada a partir de las reservas hídricas es de 12,60 GW y representa 66% del total. "Si debido a la reducción de lluvias por el fenómeno de El Niño fuerte, llegamos a generar solo el 20% de la capacidad de las hidroeléctricas, podríamos enfrentar racionamientos", advierte Cabrales, pues indica que durante El Niño fuerte de 2015 - 2016 las hidroeléctricas llegaron a 20% de capacidad.
     
    Por Juliana Arenales para LaRepública.