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'Es con ellos ' : Los ciberactivistas celebraron como si en algún momento esta gran crisis no los fuera a afectar.

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Gas EmptyLos ciberactivistas celebraron. Y tenían razones para hacerlo: el precio del WTI por primera vez se desplomaba a menos de US$ 0, las operaciones mineras en Colombia caían en un 75 por ciento, y la industria del gas natural enfrentaba un descenso en el consumo.
 
Lo hicieron a rabiar. Se pusieron de acuerdo en redes sociales para celebrar el mal momento de la actividad extractiva en el país, como si esto no fuera con ellos, como si desconocieran el origen de las regalías, la generación de empleo, inversión y proyectos productivos en las regiones.
 
Como si en algún momento esta gran crisis mundial no los fuera a patear por la espalda. Porque es el mundo el que depende de la energía. Está comprobado que el aumento en el consumo de la energía está asociado a una mejor calidad de vida; que incluso en los escenarios más ambientalmente sostenibles, el planeta seguirá requiriendo de carbón, petróleo, energía nuclear, biomasa, energías renovables y gas natural, no por ningún otro motivo, sino el de seguir acabando con la pobreza extrema, mejorar la productividad, incentivar el desarrollo y garantizar que cada vez que lo necesitemos, podamos encender un bombillo, prender la estufa o movernos en bus, taxi o avión.
 
Entonces, ¿qué es exactamente lo que celebran algunos? Deberían estar todos preocupados, pues el sector minero-energético aporta cerca del 60 por ciento de las exportaciones del país, el 7 por ciento del producto interno bruto, más del 10 por ciento de los ingresos de la Nación y cerca de $ 25 billones (con b) en regalías.
 
En medio de esta pandemia, la industria del gas natural llegó a los $ 100.000 millones en donaciones para aumentar la capacidad de los hospitales, mercados para familias vulnerables y aportes a los programas sociales de alcaldías. Solo Ecopetrol ya va por más de 60.000 millones en ayudas humanitarias.
 
Los mineros no se quedan atrás. Han hecho aportes por más de $ 28.000 millones en los municipios donde operan, fundamentalmente en equipos e insumos médicos para prestar una mejor atención.
 
Señor ciberactivista e influenciador, gracias a los minerales y a la energía, los televidentes pueden ver sus novelas, los seguidores pueden darles ‘likes’ a sus comerciales y su audiencia puede comprar sus canciones. Y ese es el menor de todos los beneficios.
 
La lucha delirante y rabiosa contra las empresas ha hecho perder el objetivo antropocéntrico que debe primar en estas discusiones. No se trata del hombre contra la naturaleza, o el desarrollo versus el medioambiente. El activismo (ambiental) y la actividad (industrial) no deberían ser enemigos, deberían estar del mismo lado pues las materias primas son fundamentales para resolver el problema esencial del mundo: la pobreza.
 
No es una época fácil para la industria extractiva, lo cual nos debe alarmar. Este año produciremos 100.000 barriles menos que lo planeado, los pozos exploratorios se reducirán a la mitad y seguramente la inversión caerá en hidrocarburos y en minería.
 
La buena noticia es que con instituciones sólidas como las que se han construido desde comienzos de este siglo, con decisiones de política pública acertadas que dinamicen el sector y con el compromiso de las empresas, el país saldrá adelante.
 
Y, cuando esto suceda, cuando crezcan nuevamente las regalías, el empleo, la inversión extranjera, los proyectos productivos en las regiones, y la energía llegue a más hogares, entonces celebraremos todos, incluso los ciberactivistas. Porque esto también es con ellos.