updated 10:23 AM, Aug 10, 2020 America/Bogota
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EL MUNDO QUE HEMOS CONOCIDO…I PARTE

Flower 8280El mundo que hemos conocido ha tenido cambios irreversibles en los últimos años, la sociedad cada vez más globalizada, es alimentada constantemente por un enorme flujo de información al alcance prácticamente de todos, la tecnología forma parte de nuestro diario vivir, desde teléfonos inteligentes, hasta aplicaciones que nos permiten navegar por rutas y ciudades sin tener un conocimiento previos de estas, ya no es necesario solicitar una dirección.

Cada vez dependemos menos de nuestro conocimiento aprendido debido al enorme big data que tenemos al alcance, teléfonos móviles con inteligencia artificial, autos eléctricos , trenes de hidrógeno, casas inteligentes,  el internet de las cosas, telemedicina, las energías renovables, e innumerables avances que por la velocidad en que aparecen ya no sorprenden a nadie y se convierten en algo cotidiano, dejamos de maravillarnos y simplemente estamos siendo llevados por una corriente de nuevos descubrimientos tecnológicos, que han hecho  que la mayoría de los  individuos que habitamos en este planeta tengamos  hoy un mejor nivel de vida , si lo comparamos con el estándar de comienzos del siglo XX.

Pero claramente esto es solo una cara de la moneda, porque muy a pesar de todos los avances tecnológicos la otra cara muestra una realidad inconcebible para el mundo hoy, en América Latina para poner un ejemplo 1 de cada 5 habitantes vive en la extrema pobreza, es decir que tiene menos de U$ 1,90 al día para sobrevivir, de acuerdo a cifras del Banco Mundial, en el mundo el 10% de la población vive en pobreza extrema, aproximadamente 736 millones de personas.

“Más de la mitad de la población extremadamente pobre vive en África al sur del Sahara. De hecho, la cantidad de pobres de esa región aumentó en 9 millones, por lo que en 2015 había 413 millones de personas que vivían con menos de USD 1,90 al día, cifra superior a la de todas las demás regiones en conjunto. Si la tendencia se mantiene, para 2030 prácticamente 9 de cada 10 personas extremadamente pobres vivirán en África al sur del Sahara.” (Fuente Banco Mundial).

Cuando observamos estas cifras y correlacionamos los datos entre la extrema pobreza y los lugares con mayor déficit de recurso hídrico, empezamos a entender cuál es el reto y los desafíos que como especie nos planteamos para el futuro: “El Agua”, es el recurso más vital en nuestro planeta, aunque también el más abundante, cerca del 70% de esta roca en la que vivimos está cubierta de agua, sin embargo el 97,5% de esta es salada y se encuentra en los océanos, lo cual nos deja un 2,5% de agua dulce para nuestro consumo, una cifra que se reduce aún más, cuando vemos que de ese pequeño porcentaje, el 30% son aguas subterráneas, ( disponibilidad a alto costo)  en hielo y glaciares el 69,7 %,  y solo el 0,3 % del  total de agua dulce esta disponible para el consumo humano y de sus actividades de subsistencia, una cifra que nos pone en perspectiva de que es lo que realmente es valioso para el futuro de las nuevas generaciones y para la propia existencia de nosotros como especie.

Muchos países hoy en el mundo carecen del vital elemento y ciudades enteras están agotando, sus reservas de agua convirtiéndose en ciudades inviables, ciudad del cabo en Suráfrica, es considerada la primera ciudad del mundo que agotó su disponibilidad de agua, estando a punto de cerrar completamente sus grifos en el 2018, la sobrepoblación unida a las fuertes sequias y  un recurso limitado pusieron la atención del mundo en esta ciudad del África, sin embargo en nuestro propio continente tenemos  graves problemas y  Sao Paulo, una metrópoli de más de 21 millones de habitantes estuvo al borde de la sequía total en el 2015, fenómeno  del que no escapa ciudad de México, otra mega urbe que está al borde del stress hídrico y tiene que importar más del 40% del agua potable que consume.

China tiene el 20% de la población mundial, sin embargo, cuenta con apenas 7% del agua potable global, en 2014, cada uno de los más de 20 millones de habitantes de Pekín recibieron sólo 145 metros cúbicos de agua al año, el Banco Mundial considera que hay escasez de agua cuando se reciben menos de 1.000 metros cúbicos de agua potable anuales por persona.

Un estudio de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, estimó que las reservas del país cayeron en un 13% entre 2000 y 2009 (fuente BBC Mundo).

Se prevé que la demanda mundial de agua se incrementará en un 55% entre 2000 y 2050, gran parte del aumento de la demanda de Agua está impulsada por la agricultura, que representa el 70% del consumo mundial de agua dulce. Y la producción de alimentos tendrá que crecer un 69% para 2035 si queremos satisfacer las necesidades de la población.

Las aguas subterráneas abastecen de agua potable por lo menos al 50% de la población mundial y representan el 43% de toda el agua utilizada para el riego (FAO, 2010).

A nivel mundial, 2.500 millones de personas dependen exclusivamente de los recursos de aguas subterráneas para satisfacer sus necesidades básicas diarias de agua (UNESCO, 2012).

Sobrepoblación, alta demanda de agua para Agricultura y aguas subterráneas contaminadas, han puesto al planeta y a los grandes centros urbanos en peligro de escasez en las próximas décadas, la perspectiva de una guerra por el agua ha dejado de parecer ficción y se contempla como una potencial realidad.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha adoptado “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos” como uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030 para el desarrollo. De hecho, es el objetivo # 6 de los ODS, y se convierte en uno o tal vez el más importante, lo que hagamos como individuos y como sociedad, marcará el comienzo o el final de un futuro apocalíptico por la grave escasez de agua en nuestro planeta, y ni siquiera los grandes avances tecnológicos con los que contamos hoy, podrá salvar a nuestra especie que depende del vital líquido para su supervivencia.

“Hay suficiente agua para satisfacer las crecientes necesidades de todo el mundo, aunque, para ello, se debe cambiar drásticamente su uso, gestión y distribución. La crisis mundial del agua tiene que ver con la gobernanza más que con la disponibilidad de recursos. (Informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos, nº 2 (2006))”.

Carlos Mojica M - Director.

 

 

 

 

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