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‘Se están creando las condiciones para una crisis mayor que la de otros países’

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Bruce Mac Master, presidente de la Andi, dice que el Gobierno es egoísta y miope.Bruce Mac Master, presidente de la Andi, dice que el Gobierno es egoísta y miope.Aunque en la aprobación de la reforma tributaria en primer debate en el Congreso hubo varias constancias sobre temas que tendrán que debatirse en las plenarias, los empresarios, representados en la Andi, insisten en que el primer paso del Gobierno y el Congreso resultará nefasto para el país y para la gente de a pie a mediano plazo.
 
En entrevista con EL TIEMPO, Bruce Mac Master, presidente de la agremiación, lanza duras críticas al Gobierno y cuestiona la incapacidad de reflexión de los congresistas, que son los que deciden.
 
¿Desde cuándo se verán los efectos de la tributaria en negocios, empleo y crecimiento?
 
Ha habido muchas reuniones, el ministro dice que tuvo 70, y yo le creo. Sin embargo, han sido oídos sordos a prácticamente todas las grandes preocupaciones que se han planteado, con excepción de algunos temas que han tenido una demostración incontrovertible, como el caso de la exportaciones al carbón y petróleo, que rompían con normas de la OMC y los TLC. Y de la muestra que nosotros le habíamos hecho de que el agregado de dividendos y renta era absurdo. Con excepción de esas cosas, no han tenido la sensibilidad o el convencimiento de que la situación es compleja en el mundo y en Colombia. La recesión mundial está anunciada. Yo estaba en reuniones de la Ocde y todo el mundo anda muy preocupado con eso. La inflación en Colombia está disparada y ellos como que no sienten que la política pública tenga nada que ver con eso y con la capacidad que tenga el Estado de, por lo menos, mitigar la crisis, hasta el punto de que las medidas no solo no mitigan la crisis, sino que la agravan seriamente.
 
¿Cómo la agravan?
 
El Ministerio de Hacienda ha dicho que no nos tenemos que preocupar de que haya 22 billones de pesos que pagarle al Estado y que salgan del flujo económico, porque el equilibrio macroeconómico demuestra que hay un multiplicador que termina generando mayor actividad si el Estado se gasta esos 22 billones de pesos. Se le olvida a al ministerio que hay una acción temporal y es el momento entre el cual se cobran las cosas y en el cual se deciden gastar, y se produce el efecto en el largo plazo. Momento durante el cual hay mucha gente que se queda sin trabajo y sin ingresos y parece que no fueran sensibles a esa realidad. Eso me preocupa muchísimo, así como que se haga lo que se quiere al marchitar el sector minero energético. Es una versión demasiado maquiavélica de las finanzas públicas. Nunca se le han extraído tantos recursos al sector minero energético. Me parece increíblemente egoísta e increíblemente miope que se olvide que después del año 2026 Colombia debe tratar de seguir funcionando, siendo este sector el que ha mantenido las finanzas públicas del país durante los últimos 15 años. Es cortoplacista y muy egoísta desde el punto de vista político, porque en el próximo gobierno al país le van a quedar todos los problemas y este Gobierno va a quedar en bonanza fiscal.
 
¿Un desorden fiscal sin tener para ese entonces ejecutada la transición energética?
 
Este gobierno le quiere sacar muchos más recursos al sector de lo que le han sacado todos los anteriores, no va a lograr la transición energética porque no se va a dar, y tampoco va a lograr ni siquiera el marchitamiento total porque no se va a dar tampoco en cuatro años.
 
Entonces es un efecto increíblemente cortoplacista y muy egoísta desde el punto de vista político, porque en el próximo gobierno al país le van a quedar todos los problemas y este gobierno va a quedar en bonanza fiscal.
 
¿Lo crítico es la no deducibilidad de regalías, la sobretasa o la combinación?
Lo crítico es la intención. Si no hubiera sido porque logramos demostrar que el impuesto a las exportaciones era violatorio de los TLC, lo hubieran incluido dentro de la ponencia. Pero están decididos a que lo que toma el Estado suba a niveles no vistos en el mundo.
 
¿Del 90 por ciento?
Muy probablemente termina siendo cerca del 90 por ciento. Y no estoy en contra de mecanismos para que cuando existan bonanzas las mismas sean compartidas con Colombia. Pero lo que uno no puede hacer es acabar con el sector que ha sido, macroeconómicamente, increíblemente importante.
 
Pero el Presidente dice que la economía fósil pone la plata para la renovable.
Se les olvida que llegan a administrar un Estado. Parte de lo que tienen que entender es que su responsabilidad es honrar obligaciones que el Estado ya traía. Uno no crea un nuevo Estado. Ese Estado es el que tomaron la responsabilidad de administrar. Los recursos son de la Nación, no del Estado, y ellos no son dueños de la Nación. La Nación es de todos. El Estado les había ofrecido ciertas condiciones que en este momento va a incumplir. Uno tiene diferentes ideologías; yo lo entiendo, lo respeto y lo defiendo. Pero llevar o no a un país a la crisis no es un no es un tema de ideologías. Es un tema de sentido común y de responsabilidad.
 
Con la reforma, el alza del mínimo y la inflación, ¿será más fuerte la caída del crecimiento en 2023?
 
Claro. No solo no se están mitigando los efectos exógenos, sino que se están creando condiciones para que la crisis colombiana termine siendo más profunda que la de muchos otros países. Uno debería estar promocionando la inversión, creando condiciones para que en este mundo tan convulsionado se escoja a Colombia para hacer las inversiones. Porque cuando dicen que la reforma tributaria está buscando hacer una política social, esa no será más efectiva que generar empleo. Uno nunca va a poder sustituir el empleo con subsidios; eso no va a pasar por ciertos programas sociales que ni siquiera conocemos. Nadie sabe en qué van a consistir y creo que el Gobierno tampoco los conoce. Es muy extraño que quieran recaudar tanta plata.
 
¿Cómo son las cuentas del recaudo real sin reforma?
 
En el 2022 va a haber 40 billones de pesos más y en el 2023 80 billones más, sin la tributaria. El Marco Fiscal de Mediano Plazo y el presupuesto original incluyen que el ingreso del 2021 estuvo cerca de 162 billones de pesos. Este año va a estar en 204 billones y el año entrante está estimado en 242 billones de pesos, sin la tributaria. Es decir, en cuatro años este Gobierno, sin tributaria, va a recibir 360 billones de pesos más que lo que el de Iván Duque. Con la tributaria son 88 billones adicionales y eso da 442 billones de pesos adicionales. ¿En qué se lo van a gastar? Pues nadie sabe.
 
¿Esas cuentas no están claras para nadie?
 
Me parece absolutamente injusto cuando el Presidente dice que los empresarios no quieren pagar la paz con tierra, que vale 60 billones de pesos y no quieren incurrir en 22 billones de pesos. No, perdón, no estamos incurriendo en 22 billones de pesos. Estamos pagando 80 billones de pesos por año a partir del año entrante y ahí tiene que caber la paz. Es imposible que en 440 billones de pesos no quepa la paz, o es que para ellos no tiene prioridad suficiente la paz para incluirla entre los ingresos que ya están planeados en el presupuesto nacional. Si eso es así, vale la pena que se lo digan al país, porque si la paz va a estar de último en la lista de las prioridades, entonces ahí sí eso estaría mandando una señal muy fuerte desde el punto de vista ideológico.
Lo que pasa es que utilizan ese argumento para estigmatizar las críticas a la tributaria y decir que es que nosotros no queremos la paz. Eso no es aceptable, porque, sobre todo, es mentiroso.
 
Si se pagan las tierras con deuda, ¿cómo afectará eso el riesgo país?
 
Además se quiere romper la regla fiscal. Parte muy importante de gobernar es priorizar, porque uno evidentemente tiene recursos escasos. Cualquier agente económico, también el Estado, tiene recursos escasos y tiene que definir en qué se los gasta.
 
Es absolutamente razonable que un gobierno con el corte del de Gustavo Petro quiera gastarse sus recursos en el tema de tierras y en la paz, porque fue parte de su programa de gobierno. Pues muy bien señor, priorice su gasto, priorice sus recursos escasos, priorice esos ingresos adicionales que va a tener durante todos estos años y ejecute la paz, pero no trate de echarle la culpa a los empresarios de ese tema, que no tienen nada que ver.
 
¿Ve cada vez más improvisación, tras dos meses de mandato?
 
Lamentablemente sí hay muchas cosas con las que uno se sorprende y uno dice: ¿por qué no se habían dado cuenta que eso era así? Porque se han llevado tantas sorpresas incluyendo la de los temas penales para la evasión. Se encuentran con que finalmente las comisiones terceras no tienen competencia para tocar temas penales o el tema de los TLC. Por eso hemos pedido que la tributaria sea debatida. El ejercicio de la pupitreada no es un ejercicio razonable. Hasta puedo entender que el Gobierno sea increíblemente ambicioso en términos de recaudo, que quiera gastar más, sin importar que acabe el aparato productivo, el sector petrolero y el sector minero. Pero bueno, ¿dónde está en este momento la capacidad de reflexión de los congresistas? Ellos tienen que ponerse la mano en el corazón porque no se trata solamente de ser parte de un partido de gobierno. Se trata de ser responsable frente al país.
 
Lo que nos preocupa es que Colombia pierda viabilidad. No me parece motivo de orgullo decir que vamos a lograr las tasas de tributación de América Latina cuando tenemos solamente el 50 por ciento de la economía como economía formal. Eso significa que el 50 por ciento de los mismos tontos están pagando la totalidad de lo que se requiere para que la cifra macro coincida con la de América Latina.
 
¿Es factible ya haya preparadas demandas a la reforma?
 
No tengo la menor duda de que cualquier error que se cometa va a ser demandado. Además porque esta es una reforma que se encuentra lejos de haber sido consensuada; no es una reforma que tenga el apoyo de la ciudadanía. Aunque eventualmente se logre desde el punto de vista popular generar la idea de que aquí lo que estamos haciendo es un tema de progresividad y que la reforma es buena, cuando la gente se dé cuenta de que efectivamente se produjeron una cantidad de efectos económicos sobre sus hogares, sobre sus ingresos, sobre sus familias, pues no va a apoyarla y seguramente ellos van a tener que asumir, me refiero al gobierno y a los congresistas, las consecuencias.
 
¿La deuda pública saldrá más cara, o será que hacen así la tributaria para no tomar deudas?
 
Depende de cómo lo mida. Si se hiciera un ejercicio de tratar de medir cuál es el riesgo de un papel específico, hoy deberíamos tener las condiciones para que la gente no tuviera demasiadas dudas. Ahora, cuando uno le plantea al mundo que le cambie la deuda, o que eventualmente la condone, genera dudas, preguntas. No es una buena idea generarle ruido a los mercados todos los días; no es una buena idea hablar de levantar la regla fiscal; no es una buena idea pedir que se condone la deuda porque eso nos quita credibilidad frente al mundo y al final se transfiere en riesgo país que se convierte en costo de la deuda, que al final se convierte en costo fiscal.
 
El director de Planeación pidió ponerse de acuerdo con la metodología de la tasa efectiva de tributación. ¿Cómo hacerlo?
 
Para mí ha sido una sorpresa que de pronto, de la nada, se haya comenzado a decir que en Colombia la tasa efectiva de tributación es baja. Y lo es porque eso era un absoluto consenso entre todos. Conozco una muy buena cantidad de declaraciones de políticos de izquierda que se quejaban de que la tasa de tributación para las empresas era demasiado alta y podemos hacer un listado.
 
Han tratado de traer un concepto nuevo y generar un distractor alrededor de la discusión principal. La tasa efectiva de tributación no puede ser una nada distinto a la suma de los impuestos que pagan las empresas comparados contra la utilidad. Cuando a mí me dicen que no incluya el ICA, los impuestos diferidos, los prediales, los impuestos de tableros y todos los impuestos locales y regionales, pues evidentemente no estamos haciendo un cálculo de tasa efectiva de tributación; estamos haciendo un cálculo de impuesto de impuesto de renta. El cálculo que presentó el Ministerio de Hacienda es uno macro, general, donde básicamente dijo cuál es la totalidad de los impuestos de las empresas y cuál es la totalidad de pagos y la totalidad de utilidades y compara esos dos datos, y punto. El promedio que hace Hacienda es mirando la totalidad de los sectores, incluyendo el sector bancario, de seguros, el sector industrial, el comercio. Hay una dispersión muy grande en las tasas efectivas de tributación de varios sectores.
 
Nosotros cogimos 399 balances de compañías e hicimos un cálculo de cuáles eran sus utilidades versus el total de impuestos. Había una discusión de si uno debía o no incluir los parafiscales dentro de ese cálculo y los sacamos para que no haya dudas y ese es el cálculo que hemos hecho. Esta no es una discusión metodológica. Esto es una discusión fáctica.
 
¿Los cambios en dividendos los dejaron menos intranquilos?
 
Menos intranquilos, pero sigue siendo absurdamente alto. Le dicen a uno que del cero al 20. El máximo lo pagan los accionistas que tengan una tengan una utilidad líquida superior a 1.070 millones de pesos, que es el 99 por ciento de los accionistas. Entonces, todo el mundo va a pagar el 20 por ciento. Y el 20 por ciento más el 35 por ciento termina en una tasa parecida al 48 por ciento, cuando Colombia estaba en el 41 por ciento.
 
Colombia podría ser inteligente y decir que va a cobrar en tasa compuesta exactamente lo mismo que cobran el resto de países del planeta o el promedio de países de la Ocde o el de países de América Latina. Pero, quieren imponer su opinión porque son gobierno y porque “tenemos mayoría en el Congreso” entonces vamos a imponer nuestra opinión. Ese va a ser un gran error. Estamos muy preocupados de que no sean conscientes de los efectos que se están produciendo. No se trata de ser ideológicos, se trata de ser razonables. Es una tributaria que no es equitativa. Tiene una cantidad de errores técnicos en lo económico, pero además está llena de errores de razonabilidad.
 
Además del petrolero y minero, ¿cuáles sectores adicionales que se ven más golpeados?
 
Hemos encontrado un problema gigantesco de la cascada de impuestos que puede generar un problema muy grande para todas las compañías, incluyendo las que son holdings. El sector de zonas francas también eventualmente va a ser atacado en términos de ruptura de las normas que se traían. En Colombia hay 45 billones de pesos invertidos por parte de las zonas francas, una cantidad de empleo que supera los 100.000 y probablemente eso se acabe también.
 
También el sector de alimentos y bebidas. No puedo entender cómo es posible que uno quiera cobrarles 2,5 billones de pesos a los ciudadanos colombianos más vulnerables. Tienen en la mente que a la gente siempre se le puede ir corriendo un poquito el límite y con un gobierno que todavía no ha aprendido a ejecutar el presupuesto, porque todavía no lo sabe. Los gobiernos siempre se demoran en aprender a ejecutar presupuestos y hay algunos que nunca aprenden.
 
ÓMAR G. AHUMADA ROJAS - SUBEDITOR DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
 
 
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